''La vida es caerse, levantarse y prepararse para la próxima caída. Si te cierras por miedo al dolor, si nos cerramos a no querer, y a no creer en las personas; terminaremos por no ser queridos.''
La verdad es que no llevo vivido mucho, es más, no llego si quiera a las dos décadas, pero por lo poco que puedo saber de la vida, comprendo que la afirmación anterior es completamente correcta.
¿Cuántas veces tropezamos, caemos y luego tenemos que volver a levantarnos? ¿Cuántas veces nos ha pasado esto y hemos pensando que nadie se daría cuenta?
La experiencia me ha enseñado que siempre, absolutamente siempre hay alguien mirando. La diferencia entre las personas está en las que paran su camino para ayudarte, por lejos que se encuentren, por muchos problemas que tengan, por ocupados que estén...y las que pasan de largo, mirándote desde lo alto.
Y he ahí cuando descubres cómo son las personas de las que te rodeas. En algunas ocasiones corroborarás lo que ya sabías, que está ahí. Otras veces, te llevarás una gran desilusión al ver que quién pensabas que más te podría ayudar, que quien pensabas que más te apoyaba, pasa de largo mirándote desde lo alto. Pero es en estos momentos cuando realmente, aprendemos a valorar lo que tenemos, y sobre todo, a quienes tenemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario