A punto he estado de borrarlo por completo, hacer que todo lo que aquí había escrito desapareciese. A punto he estado de encerrar todos esos recuerdos en un baúl y cerrarlo con llave para que no vuelvan a salir jamás. Pero, ¿de qué serviría? Forman parte de mi vida. Son recuerdos, fases que he ido atravesando con un final más o menos feliz, pero recuerdos al fin y al cabo. Y en lo más profundo de mi, no quiero que desaparezcan. Algunos son momentos increíblemente felices, y otros, tremendamente dolorosos. Tan sólo espero aprender de todos y cada uno de ellos, sacar una enseñanza que me sirva en un futuro, que me ayude a no tropezar con las mismas piedras, o a levantarme cuando menos ganas tengo para poder revivir otros tantos.
De vez en cuando los leo e incluso me sacan una sonrisa al pensar cómo podía ser tan tonta, cómo podía pensar de esa manera, o cómo podía tener tanto miedo en algunas ocasiones. Y de lo que me hacen darme cuenta, es de cómo he ido cambiando, madurando, y cómo ha cambiado mi manera de ver la vida en el proceso. Una vida que no mucho tiene que ver con la que era cuando dejé de escribir. Total y absolutamente diferente. Pero por eso, todos mis recuerdos, todos mis pensamientos plasmados en palabras al azar unas detrás de otras, no se van a mover aquí.
No obstante, este es un nuevo comienzo y todo lo anterior queda atrás.
Bienvenidos a mi nueva manera de ver el mundo. Bienvenidos a mi nueva vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario