Hasta ahora he soñado con lo que he querido, he supuesto situaciones futuras que realmente no sé si van a pasar. Pero no había nada que me parase los pies. Sin embargo, a partir de mañana, la cosa cambia. Pueden ocurrir dos cosas, ambas muy opuestas. O puedo soñar con todo lo que haré el año que viene aquí, o todos esos sueños, que hasta ahora ocupaban mi mente todos los días, se harán pedazos cual frágil copa de cristal.
Por una parte, llevo mucho tiempo deseando que llegue este día, para conocer de una vez que va a ser de mi, por otra parte haría lo que fuese para detener el tiempo. Conocer el resultado es sinónimo de dejar de soñar, o no, pero siempre hay que ponerse en lo peor. Dejar de soñar con todas esas cosas que hasta ahora creía totalmente ciertas, que hablaba de ellas, como si realmente fueran a suceder.
Tengo miedo, si, mucho. Pero es algo que inevitablemente tendré que afrontar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario