Adiós.
No se puede decir que haya sido un año impresionante. Ha tenido sus momentos buenos y malos,
un montón de momentos inolvidables, pero también otros muchos que me gustaría
poder borrar ya mismo de mi mente, aunque dudo que eso se pueda hacer tan fácilmente.
De los errores se aprende y está claro que todo ocurre por algo, ahora ya sabemos
cosas que no debemos volver a hacer o como no debemos volver a actuar en determinadas
situaciones. Estas cosas nos hacen crecer y ver la vida desde otra perspectiva.
Por eso, pongo mis mejores deseos en el 2011, confiando que sea un año cargado
de nuevos momentos inigualables, de recuerdos inolvidables y de gente impresionante.
Esperando poder sobrellevar lo que sé que serán meses de interminable agobio y exámenes,
de días que querré dejarlo todo y abandonar, pero a la vez, esperando que todo salga
como quiero y poder seguir adelante de la manera que quiero.
También espero poder cumplir nuevos sueños, que voy añadiendo a mi lista día a día.
Deseos simples, nada del otro mundo, pero al fin y al cabo, deseos que espero llevar a cabo.
Y sobre todo poder continuar con la gente que hasta ahora ha estado a mi lado, pero no con todos,
si no con los que de verdad merecen la pena, como hasta ahora.
Porque ellos, son lo mejor que tengo.


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