8.1.11

Never say never.

Hay días en los que simplemente te dan ganas de hacer algo.
De abandonar todo eso que habías dicho y darle la razón a esa frase tan mítica de ''nunca
digas nunca''. Dejar de lado todas esas veces que lo has negado y lanzarte a la piscina de 
una vez por todas. No pensar en las consecuencias, simplemente actuar. Responder a tus
instintos mas básicos, ahí, en ese momento. No pensar en el qué dirán. Que no te importe
 tener que escuchar un ''te lo dije'' o ''lo sabía''. 
Pero a la vez, sabes que no debes, que no puedes hacerlo. Un simple gesto, un simple
movimiento puede cambiar muchas cosas. Y no, realmente sabes que no estas dispuesta
a dejar que nada cambie.

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