Me tienes harta, no, hartísima, irritada, exasperada, fastidiada, cansada, molesta, aburrida, enfadada, de los nervios y todos los sinónimos más que se te puedan pasar por la cabeza.
A veces pienso que lo haces a propósito, que te gusta hacerme esto, que te gusta sacarme de quicio, que te encanta ver que me subo por las paredes, y a cada momento que pasa, lo tengo más claro. Son detalles, pequeños detalles que no cuestan nada y que no suponen ningún sacrificio. No sé si es una manera sutil de mandarme a la mierda, también me haces pensarlo. En vez de decir las cosas directamente, es mejor hacerlo hacerlo de una manera menos directa pasando de mi...Y es precisamente ESTO lo que más me pone de los nervios. TU MALDITA BIPOLARIDAD. Hace casi una semana, apuesto el cuello a que tenías casi tantas ganas como yo de irte para casa en ese preciso instante, vamos, ninguna, y dos, tres, cuatro días más tarde, eres otro totalmente diferente. ¿Y sabes que me jode mucho más? Que me encantaría decirte mil cosas cuando estoy cabreada, pero podría parecer una paranoica, y me niego a que puedas pensar que es por ti...ts.
Un día estás de lo más amable y dulce posible y al día siguiente eres lo más borde y pasota que hay sobre la faz de la tierra. Yo así no puedo. Me tienes harta. No te preocupes que no pienso volver a molestarte más a no ser que sea totalmente necesario, puedes estar seguro.
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