El tiempo vuela. Se escapa totalmente de nuestro alcance. Nos pasamos toda la vida esperando que lleguen momentos clave, y antes de que nos haya dado tiempo a disfrutarlos, ya se han terminado.
Desde que somos pequeñitos nuestros padres nos han dicho que disfrutemos cada momento, que el tiempo vuela y que cuanto más mayores nos fuésemos haciendo, más nos iríamos dando cuenta. Efectivamente, a medida que vamos madurando, parece que la vida pasa mucho más deprisa. Te pasas un curso entero esperando que llegue el verano, y a penas sin darte cuenta, cuando por fin llega, ya se ha pasado. Parece mentira, pero no hace tanto veía esta nueva etapa de nuestra vida como algo totalmente lejano, algo que no debería preocuparme porque todavía quedaban siglos para que llegase, y sin embargo, ya está aquí. En diez días comenzará mi nueva vida, nueva ciudad, nueva casa, nueva habitación, nuevas clases, nuevos profesores, y nuevos amigos. Es cierto, el tiempo vuela y hay que aprovechar cada instante como si fuese único, porque efectivamente, a partir de ahora, no sabremos cuando se volverán a repetir.
Y es que ya lo decía Horacio...Carpe Diem.
No hay comentarios:
Publicar un comentario